¿Qué es una “visita supervisada” en Colombia y cuándo se ordena?
Visitas supervisadas: protección al menor
Las visitas supervisadas son encuentros entre un padre y un menor en presencia de un tercero, cuando existe riesgo para el niño o conflicto severo entre padres. En Colombia, se ordenan cuando hay sospecha de violencia, consumo de sustancias, abuso, negligencia o manipulación, o cuando el menor necesita protección emocional. La supervisión puede ser por una entidad, un familiar idóneo o un profesional, según el caso. Para solicitarlas, se debe demostrar riesgo con pruebas: denuncias, reportes médicos, testimonios, informes escolares. Un error común es pedirlas sin evidencia, solo por conflicto. También es importante entender que no siempre son permanentes; pueden ser temporales mientras se evalúa. Si el padre mejora condiciones (terapia, tratamiento), se puede solicitar cambio a visitas normales. Las visitas supervisadas buscan mantener vínculo sin poner en peligro al menor. También previenen acusaciones falsas o incidentes. La clave es que el centro del proceso sea el bienestar del niño. Documentar comportamiento y cumplimiento ayuda en revisiones. Son una medida protectora, no castigo.